La elaboración del presupuesto de un país está condicionada tanto por la coyuntura económica como por la coyuntura política. Y en estos momentos ninguna es favorable para España.

La pandemia ha supuesto un giro de 180 grados respecto a la situación previa que, sin que fuese extraordinariamente boyante, no resultaba tan negativa como la actual. La covid-19 ha sumido a la economía española en una recesión sin precedentes.

Como se sabe, cuando la economía no crece, se reduce la recaudación impositiva y, si además aumentan los gastos –como está sucediendo–, el déficit fiscal es inevitable. De ahí que la deuda pública aumente, pues para los países de la eurozona la única posibilidad de financiar su déficit es la emisión de deuda.

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